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Descubre nuestras colecciones · Apliques de oro

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Joya áurea incompleta

 

 

Nº de Inventario:  3451. Tumba nº 325
Dimensiones: Altura 2,6 y 2,8 cm.

Pequeños apliques de oro que formaban parte de una alhaja muy compleja de la que ignoramos su forma y composición original, al estar incompleta y desconocer hasta la fecha algún paralelo, ya sea real o representado en esculturas ibéricas. De ella han quedado además de estas piezas que nos ocupan, algunos restos también elaborados en oro de fragmentados de tubitos, un cajetín en forma de lágrima que debió de ir relleno de esmalte y diminutas bolas. 

Se trata de dos cabezas humanas iguales, realizadas en plata recubierta por una fina capa de oro. Curiosamente, la peor conservada muestra una grieta en el lateral por la que ha expulsado la plata y ésta, recubre toda su superficie, ocultando así la llamativa capa dorada. Quizás este hecho se produjo por efecto del calor, al estar cerca de las brasas de la pira funeraria, en el momento de depositarla en la tumba, junto a los otros elementos que constituyeron el ajuar funerario -de tipo femenino-, fechado en el s. IV a. C.

Representadas de frente, con rasgos faciales de tipo clásico y el cabello formado por gruesos mechones de pelo ondulado. La más completa, muestra una decoración de dos rosetas soldadas en el centro de la cabeza y en el cuello. Ambas flores son de 12 pétalos rehundidos y botón central en relieve. Por detrás, sobre la cara lisa, encontramos el dispositivo de sujeción plano, para engarzarla al resto del colgante.
Es inusual hallar adornos de cierta envergadura en los enterramientos ibéricos y máxime en uno como éste, en el que el ajuar que la acompañaba es relativamente modesto, compuesto por elementos típicos femeninos, relacionados con la actividad textil; un anillo de bronce y varios vasitos de tocador.

La estatuaria ibérica muestra siempre unos adornos muy suntuosos inexistentes en las sepulturas, quizás debido a que las ricas joyas no eran propiedad individual, sino que pertenecían a la “familia” y se transmiten de generación en generación, por lo que en las tumbas sólo se amortizan una mínima parte de ellas, enterrando al difunto exclusivamente con las que son de su propiedad.  

El no encontrar paralelos en la Península, nos hace pensar que quizás fue fabricada y se importó de la Magna Grecia, dada su calidad técnica y artística. Las rosetas son un motivo decorativo típicamente clásico que aparece tanto en la estatuaria pétrea griega, e incluso en alguna escultura ibérica de inspiración clásica. Concretamente en la cercana necrópolis del Cabecico del Tesoro (Verdolay, La Alberca), hay un fragmento esculpido en piedra que representa la cabeza de un guerrero, de estilo clásico y que se adorna la frente con una roseta similar a la de esta pieza de la necrópolis del Cigarralejo.