Piezas destacadas - Museo Santa Clara
Dos selecciones de algunas de las piezas más destacadas de las secciones de arqueología islámica y arte sacro:
Desde las incipientes producciones alfareras que imitan a las cordobesas, hasta las manifestaciones artísticas propias de los imperios bereberes y sus últimas derivaciones con las cerámicas mudéjares y moriscas. No faltan los capiteles de pencas y estelas marmóreas, incluyendo las mqabriyya, el utillaje metálico y la riqueza y diversidad formal propia de la cerámica murciana del siglo XIII, destacando el ataifor de loza dorada de la calle Serrano Alcázar y, sobre todo, los excelentes vasos esgrafiados, las piezas esmaltadas, las piletas de abluciones menores y los curiosos jinetes pintados de Monteagudo.
Igualmente encontramos tesoros áureos de la plaza Yesqueros de Murcia (finales del S.XV) y La Pita de Alhama (mediados del S.XIII), o el tesoro de dirhams con más de 200 monedas de plata procedentes de Cehegín. También se exponen piezas y ajuares suntuosos, propios de este ambiente palaciego: redoma de bronce, vasitos y botellas de cristal, objetos metálicos diversos, pipas de hashis, además de los excelentes trabajos en hueso como los peines tallados, amuletos, dados, las empuñaduras de cuchillos o las supuestas piezas de ajedrez.
De la decoración en yeso y madera que engalanaba las estancias palatinas del siglo XII destacan el arrocabe y los canecillos tallados, los austeros frisos de lacería, las adarajas de mocárabes que contienen escenas figuradas como la famosa flautista, las delicadas dovelas epigráficas propias también de Monteagudo o los espectaculares zócalos pintados de época almorávide y mardanisí procedentes del palacio.
Esculturas, pinturas, piezas suntuarias y objetos devocionales, muestran la historia del convento y la vida en clausura. Este rico patrimonio proviene, en su mayoría, de las donaciones que servían para agradecer favores y mercedes, demostrar la piedad personal y asegurarse un último y final reposo en el Más Allá. Elementos arquitéctónicos como la bóveda gótica decorada con dragones y una magnífica selección de arte sacro conventual: orfebrería, textiles y cuadros de grandes dimensiones, de los siglos XVII y XVIII, entre las que destacan un lienzo de Senen Vila o una Inmaculada de la escuela de Murillo. Destaca así mismo la selección de Niños Jesús, con una variada muestra de motivos: niño rey, niños sentados, niños de pasión, etc, incluyendo piezas de las manos de Salzillo o Roque López.
La escultura mayor cuenta con un variado muestrario iconográfico religioso, muy centrado en los santos franciscanos y los grandes temas teológicos de su programa, destacando obras de Nicolás Salzillo y de su hijo Francisco Salzillo, como la imponente crucifixión, denominada “Cristo de las Isabelas”.