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La escultura en San Juan de Dios II

La escultura en San Juan de Dios II

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La escultura en San Juan de Dios II: Los Cuatro Santos de Cartagena


La iglesia de Nuestra Señora de Gracia y Buen Suceso del antiguo Hospital, el bello templo barroco que es uno de los elementos destacados del Conjunto Monumental San Juan de Dios, alberga en su interior una buena colección de esculturas de distinta época, pero hoy vamos a recordar las que decoran sus muros interiores,  las imágenes de los Cuatro Santos de Cartagena: San Leandro, San Fulgencio, Santa Florentina y San Isidoro. Junto con las otras dos esculturas,  dedicadas a San José y a San Bernardo, conforman los espacios entre las seis capillas del templo. 

Todas ellas forman parte del planteamiento iconográfico que diseño D. José Marín y Lamas,  mecenas y alma mater de este bello recinto, levantado a mayor gloria del Santísimo Sacramento, al que debía realizarse adoración perpetua, según dejó establecido en su testamento.El mismo señaló que las imágenes debían ejecutarse en yeso, y  ser estucadas. pero desconocemos el autor que las realizó, aunque han sido atribuidas a José Martínez Reina.

Algunos autores consideran que el templo hizo las veces de catedral, lo que le otorgaba una mayor relevancia, circunstancia que peso en el canónico cuando decidió levantar uno nuevo. 

Eran seis esculturas de bulto redondo, realizadas expresamente para el templo, colocándose delante de las pilastras que componen el óvalo central. La elección de los temas se relaciona con la memoria del benefactor, mediante santos del nombre de la familia (el suyo propio, y el de su hermano Bernardo), y con la exaltación de la Diócesis de Cartagena, a través de los Cuatro Santos. En la peana llevan la inscripción que las identifica, y se distribuyen las dos primeras mas cerca del altar.

No estaban hechas en 1764 cuando fallece José Marín, puesto que no llega a mencionarlas en su testamento, y fue muy minucioso en señalar cuanto afectaba a la iglesia, pero si estaba determinado donde se pondrían.

La presencia de las imágenes de los Cuatro Santos de Cartagena se había convertido en una seña de identidad para la Diócesis, que ya los había convertido en una de sus “Glorias y Grandezas”  según el discurso del Padre Pajarilla,   que había inspirado el gran Retablo de la Catedral. 

Actualmente, podemos contemplar también su memoria no solo en el gran Imafronte barroco, sino también en los Conjuratorios de la Torre, en el altar con sus reliquias en el Presbiterio de la Catedral, y en el Gran Retablo, de época posterior. 

Los Cuatro Santos nacieron en el siglo VI d. C. en Cartagena, aunque algunos historiadores señalan que S. Isidoro nació en Sevilla. Lo cierto es que la familia tuvo que trasladarse a la ciudad hispalense, en el contexto de la invasión de todo el sur de España, escapando del poder bizantino. La familia la completaban una quinta hermana, Teodosia, la madre, Teodora, y el padre, Severiano, que fue combatiente del rey Agila I.
Los santos cartageneros son recordados y venerados de muchas formas tanto en su ciudad, como en la Diócesis de Cartagena.

Diferentes calles llevan sus nombres de forma individual y grupal; de hecho en la calle Cuatro Santos del casco histórico cartagenero es donde se piensa que vivieron los hermanos. En esta calle se encuentran unas hornacinas enfrentadas en cuatro esquinas con las imágenes de los santos. Francisco Salzillo realizó unas bellísimas tallas  que actualmente se encuentran en la iglesia parroquial de santa María de Gracia, así como las pinturas realizadas por Wssel de Guimbarda que se encuentran en la pared del altar mayor de la basílica de la Caridad.