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LA PIEZA DEL DÍA · Nuevas armas para los nuevos guerreros del bronce

LA PIEZA DEL DÍA · Nuevas armas para los nuevos guerreros del bronce

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NUEVAS ARMAS PARA LOS NUEVOS GUERREROS DEL BRONCE

 

En el asentamiento en llano de la Edad del Bronce (Calcolítico-Argárico) del Rincón de Almendricos, localizado en esta pedanía de Lorca, las excavaciones dirigidas en los años ochenta del siglo veinte, por María Manuela Ayala, descubrieron un buen número de cabañas argáricas, con sus enterramientos intactos en el subsuelo.

En el ajuar de una de sus tumbas masculinas, destaca esta espléndida espada de bronce con enmangue de terminación curva y cinco remaches. Presenta en esta zona la huella de la empuñadura, reproduciendo también la forma curva.

Es uno de los mejores ejemplares de este tipo de armamento argárico, pues conserva incluso los vestigios de su nervadura central.

Pertenecería a uno de los guerreros argáricos, que llegan a nuestras tierras en los últimos siglos del tercer milenio, y se enseñorearan de ellas, controlándola hasta mediados del siguiente milenio.

Serán poseedores de un nuevo y mucho más sofisticado armamento (espadas, alabardas, puñales) y construirán grandes poblados, casi ciudades (como La Bastida en Totana), potentemente fortificadas y dotadas de toda clase de infraestructuras (gran cisterna) para mantener a gran cantidad de población.

Llama la atención, justamente por ello, la existencia de estos otros poblados en llano, sin fortificaciones, y donde habiten no solo las gentes más modestas que explotan los campos circundantes, sino también guerreros con armas y atributos de poder que les situaría en lo alto de la escala social de su mundo.

Sin embargo, este sistema organizativo clasista y se explotación intensiva del entorno (en este caso, del valle del Guadalentín) no será sostenible y desaparece de pronto a mediados del segundo milenio, sumiendo en el misterio el origen, desarrollo y muerte de esta cultura prehistórica.

DESCRIPCIÓN

Espada con enmangue de terminación curva, con cinco remaches que se disponen siguiendo la morfología del enmangue. Presenta en esta zona la huella de la empuñadura, también produciendo forma curva. Presenta entalladuras en los lados a partir de la cual comienza a desarrollarse los filos de la hoja. Tiene una sección pentafacetada en cada una de sus caras, formando nervios insinuados cuya distancia va decreciendo hacia la zona de la punta. Se encuentra fragmentada en tres partes, presentando deformaciones centrales, contando en los lados con otras dos perforaciones más. Los remaches tienen sección de tendencia cuadrangular y, los que se conservan, la cabeza de morfología circular y sección en forma de lunar o semicircular.