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El plomo ... bien pesado

El plomo ... bien pesado

#QuédateEnCasa con la Pieza del Día del MAM

 

EL PLOMO…. BIEN PESADO
 
 
Hablamos muchas veces del comercio y la explotación de las ricas vetas mineras de nuestras tierras (plata, plomo, hierro), pero, generalmente, no se aborda la cuestión de cómo se producía la manufactura y exportación del mineral.
 
No se exportaba el mineral tal cual salía de las minas, ni siquiera tras su lavado, triturado, o separado de la mena metalífera de la ganga. En las mismas cercanías de las minas se procedía a todo ello y a la fundición del metal, para asegurar su pureza.
 
 
El metal ya separado entre si y de los restos estériles, más o menos, se exportaba a Italia y otros lugares del Imperio Romano en grandes cargamentos, por vía marítima, fundidos en lingotes, para que, una vez alcanzado su lugar de destino, se volviese a fundir y transformar en los objetos precisos (tuberías, recipientes, lañas…
 
En época romana, estos lingotes toman una forma muy particular: los llamados “galápagos”. Son grandes piezas rectangulares alargados y de perfil troncopiramidal, con medidas y pesos, unos 30 kilos cada una, estandarizados y con una gran cartela rectangular impresa por el fundidor, con su nombre, siglas y emblema, garantizando la uniformidad del peso.
 
En esta ficha presentamos uno de esos lingotes de plomo estampados, recuperados, como en otros casos, de antiguo en hallazgos submarinos de la dársena del Puerto de Mazarrón.