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La Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y Buen Suceso del Hospital de San Juan de Dios de Murcia

La Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y Buen Suceso del Hospital de San Juan de Dios de Murcia

#QuédateEnCasa con el arte barroco

 

La Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y Buen Suceso del Hospital de San Juan de Dios de Murcia

 

Este templo reúne un gran abanico de hechos históricos acontecidos antes y después de 1617 cuando el Cabido, reservándose el patronato, se la cedió a la orden hospitalaria, que había llegado a Murcia en 1613. Se trata de un espacio con una fuerte carga simbólica, en todos los sentidos, ya que fue mezquita y palacio islámico dentro del Alcázar, y primer templo donde se instalaron los cristianos tras el Tratado de Alcaraz en 1243. 

Jose Marín y Lamas fue su benefactor y mecenas,  y en su testamento tuvo ”presente el que dicha Iglesia del cobemto de El Sr S. Juan de Dios, fue la Primordial Iglesia Cathedral de esta ciudad de Murcia”. 

Se sabe que la iglesia fue entregada a los templarios, que habían colaborado en la conquista de Murcia, pero su permanencia fue breve ya que esta orden fue disuelta a comienzos del siglo XIV, en un complejo proceso. Junto al templo se construyó el Hospital General de San Julián, siendo patronos del mismo el Concejo de la ciudad y el Cabildo catedralicio. Tres centurias después se le concedió a los religiosos de San Juan de Dios, manteniendo ambos el patronazgo.

Cuando la Orden se asentó en Santa María de Gracia, el templo tenía esta advocación, pero la comunidad llegó con la del Buen Suceso y había que darle protagonismo a ambas. Santa María de Gracia se mantuvo, porque asi se estipuló en una de las condiciones de la escritura de cesión de la iglesia y el hospital general que hicieron los patronos a los hospitalarios. 

En el siglo XVIII la actividad edificatoria en el hospital fue importante y abundaron las peticiones de ayuda. El templo anterior presentaba planta rectangular, y ocupaba algo menos que la actual iglesia, y tenía ocho altares en 1764. 

Ante el lamentable estado del edificio, con derrumbas y peligro de ruina, el prior acude al cabildo y le pide licencia para fabricar desde los cimientos una nueva iglesia, según proyecto de Martín Solera, quien señala en un informe que había quiebra en las paredes interiores y exteriores, y argumenta que había una considerable limosna para edificar que no debía desaprovecharse.

Estima el valor de la nueva obra en ciento setenta mil reales, y subraya las muchas ventajas que conllevaría, dada la disponibilidad de fondos, de los materiales de la antigua obra, además de los dispuesto por Marín y Lamas para la nueva.

El Cabildo concede licencia para la reedificación y afirma que no desea defraudar los deseos de los religiosos de San Juan de Dios, recordando que su escudo debe situarse en la Capilla Mayor y en la fachada principal, que mantendrá sus derechos, y que no queda obligado a contribuir económicamente, en tanto que el antiguo templo podía subsistir.

Para ampliar las dimensiones del templo, Marín y Lamas se hace con la vivienda de la capellanía, que estaba situada al costado del altar mayor existente, y establece también que Martín Solera debe dirigir y hacer la obra que el mismo maestro ha proyectado.

 

Basado en el Discurso de recepción en la Real Academia Alfonso X El Sabio de Dª Concepción de la Peña Velasco, Murcia, 2010