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El legado de González Moreno y la representación femenina

El legado de González Moreno y la representación femenina

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El legado de González Moreno y la representación femenina

 

 

El conjunto del Legado que Juan González Moreno realiza en el 1996 al Museo de Bellas Artes de Murcia lo conforman cincuenta y seis esculturas de variada temática y diferentes tamaños, materiales y estética; cuarenta y tres dibujos y una treintena de cuadros de su colección personal, compuesta por piezas de sus amigos y compañeros: Juan Bonafé, Almela Costa, Esteban Vicente, Aurelio, etc.

Una bella selección del mismo puede ser contemplado en el coro alto de la iglesia del Conjunto Monumental San Juan de Dios, y es uno de los tres recursos patrimoniales que lo conforman, junto al templo barroco y al yacimiento islámico del siglo XII. 

El espacio se organiza en cinco zonas más pequeñas, donde se agrupan las piezas, así como también una recreación del taller del escultor, y otra zona más amplia, que ocupa el espacio central del coro y que recoge la producción religiosa del escultor: relieves de la Fuensanta, Pasos procesiones, etc.
 

 

Esta selección recorre lo mejor de la producción escultórica del González Moreno, y se ha organizado según su temática: el desnudo femenino, los retratos, infantiles o de adultos; el monumento público; las obras de carácter religioso, y los utensilios de su taller (herramientas, banco de trabajo). 

Pero la indudable protagonista de  todo este espacio es la figura femenina, plasmada en innumerables formas de representación y distintos momentos de su existencia: desnudos como La mujer mediterránea o La loca, los estudios de la maternidad y las alegorías, sus Aguadoras, los retratos de bellas mujeres adultas , o de delicadas facciones como la niña  Cristina Salas,  imágenes sacras como su dulce Inmaculada Concepción (que hubo de servir de modelo al monumento que se le levanto en la Plaza de Santa Catalina), o rotundos y poderosos cuerpos como el de su Mujer en cuclillas…

El cuerpo de la mujer le interesó de manera sobresaliente, y lo trabajó en las más variadas posturas: sentado, de pie, en cuclillas, recostado, en desnudos o semidesnudos espléndidos, que constituyen citas renovadas de la más clásica tradición escultórica. 

Se trata, por lo general, de pequeñas piezas fundidas en bronce, que tratan a las figuras como si de pequeñas diosas griegas contemporáneas se tratara.

Aunque en la mayor parte de los casos se trate de piezas que reinterpretan la tradición clásica, también se adentran, en ocasiones, en experimentos más expresivos y de vanguardia, estilizando los cuerpos y usando recursos más propios de la abstracción.

Pero para descubrirlos, nada mejor que acercarse al museo...